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En busca de la receta perdida: Sostenibilidad Integral y Abierta para tu Espacio Doméstico



La sostenibilidad se aplica en muchos aspectos de nuestra vida, desde cómo nos trasladamos hasta cómo nos alimentamos y nos divertimos. Estas prácticas cotidianas ya forman parte de nuestro estilo de vida. Sin embargo, a la hora de diseñar y construir nuestros hogares o espacios de vida, sentimos que esto se vuelve más difícil porque la construcción es una actividad humana que, si lo pensamos bien, ya no está en nuestras manos. Son pocos los que sabemos construir, y si lo hacemos, solemos aplicar soluciones muy estandarizadas que probablemente no priorizan temas ambientales. Es como si el hecho de habitar, a pesar de su relevancia e impacto en nuestra vida y en la de los demás, no formara parte de nuestro "paquete cotidiano de acciones sustentables".


La explicación de esto podría ser simplemente que no encontramos recetas para hacer del habitar una acción que nos ayude a ser más autosuficientes, sostenibles y, en última instancia, más conectados con los recursos naturales, nuestro entorno y nuestra comunidad. En cambio, esta sensación se presenta fácilmente cuando compramos ciertos alimentos, productos artesanales o visitamos reservas ecológicas, o incluso al adquirir aparatos eléctricos con características de eficiencia y ahorro energético.


Arriba Un croquis del arquitecto Bernard Rudofski


En las últimas dos décadas, la industria de los automóviles y la de las computadoras han avanzado de forma impresionante. Sin embargo, si observamos el campo de la vivienda, veremos que básicamente se construye casi de la misma forma que hace un siglo, sin cambios relevantes en comparación, por ejemplo, con el impacto que ha tenido el teléfono celular en nuestras vidas. Simplemente no logramos que la actividad de construir y habitar se vuelva más eficiente, sostenible y empática con nuestro entorno.


¿Qué soluciones tenemos?


Frente a los cambios y la crisis medioambiental que ya es una realidad, la industria de la construcción parece ser la menos reactiva en términos generales. Es por esto que muchos buscan soluciones mirando hacia nuestro pasado, hacia nuestros ancestros y su forma tan equilibrada y sostenible de habitar la madre tierra.


En el caso de México, hay bastantes construcciones que en los últimos años han intentado recuperar técnicas de construcción y diseño tradicionales, inspirándose en la arquitectura vernácula y popular. Esto se debe a que las soluciones sostenibles de alta tecnología no parecen estar al alcance de todos. Son pocas las construcciones privadas o públicas que pueden cumplir con los requisitos y estándares de eficiencia energética y tecnológica que exigen importantes instituciones que certifican estos avances, sin duda muy importantes, pero no accesibles para todos.


Así que es muy estimulante y novedoso ver cómo muchos ciudadanos particulares, propietarios de terrenos y viviendas, deciden aplicar tecnologías sostenibles basadas en antiguas sabidurías.


Integrar y abrir


Estas prácticas nos sugieren un camino interesante: podríamos integrar ciertos saberes tradicionales con nuevas tecnologías y conocimientos técnicos, de una forma abierta, sin prejuicios y sin tener una receta preestablecida o, peor aún, estereotipada de lo que debe o no debe ser sostenible. De esta manera, podríamos aplicar estas prácticas con más flexibilidad, sin importar si vivimos en el campo o en la ciudad, en un condominio o en una casa.


Así podríamos recuperar la capacidad de integrar en nuestros hábitats diferentes recursos naturales, persiguiendo la autosuficiencia que tenían nuestros ancestros. Sin duda, recuperar la construcción con materiales naturales de bajo impacto ecológico es un elemento fundamental. Pero también se trataría de integrar en nuestros diseños estrategias integrales que incluyan el manejo del agua, de residuos, el aprovechamiento de fuentes renovables, la mejora de la eficiencia energética, la arquitectura bioclimática y la integración de espacios verdes para pequeñas producciones de alimentos, entre otros.


Son muchas las estrategias que podemos aprovechar y aplicar. Se trata también de entender los beneficios económicos a mediano y largo plazo para nuestra cartera, además de contribuir al bienestar inmediato de nosotros, nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro entorno. Empezando con acciones locales, podemos generar un cambio cada vez más grande y contagioso a nivel global.

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